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2008/12/22 Secretos familiaresEscucho la Lotería Nacional como la mayoría de los españoles. Las ilusiones y sueños del pasado, presente y futuro, se arremolinan en torno a un bombo que deja caer la suerte en las vidas de unos pocos. Al fin podrán hacer realidad aquello que tanto habían deseado hacer alguna vez.
Hace cuarenta y cinco años, un día como hoy, ese bombo dejó rodar un número que también cambió la vida y destino de nuestra familia. Se había hecho la luz en un camino de calamidades: enfermedad, trabajo mal pagado, casa de una habitación y cocina , y un futuro impredecible...
Sin embargo, nadie, ni yo misma, que sólo podía presentir que algo había pasado, tuvo conocimiento de que aquella bola nos había dado un pequeño respiro y la oportunidad de mejorar lo que nunca, de otra forma, hubiese sido posible: " No digas nada a nadie", machacaba mi madre insistentemente, como si saber supusiese que alguien nos pudiese arrebatar lo que nos había regalado el azar. Pero, ¿Qué iba a contar yo, si tampoco sabía qué estaba sucediendo? Su temor nos impidió disfrutar de aquello. Con el paso del tiempo, fui atando cabos hasta conseguir desentrañar con claridad, la causa de aquellos cambios: casa nueva, colegio nuevo, amigos nuevos...
Ese temor fue "su modus vivendi" durante el resto de su vida. Hoy sigo desentrañando muchos de los sucesos y sentimientos que marcaron , como aquella bola, mi vida posterior: "No digas nada", siempre secretos...
2008/12/21 Aprendiz de Diabético-1ª parteY empezaba así...
El hombre descendió de un pequeño coche "renault" lanzando una fugaz mirada a la pared de enfrente, donde fijada a la sillería de piedra, una placa de bronce brillaba ante las débiles luces de una mañana de diciembre: "Dr. Loroño Antelo"- Médico Especialista en Nutrición, metabolismo, y un sin fin de especialidades más.
Traspasó la entrada del edificio y ascendió por una escalera de mármol con balaustrada de madera de nogal ricamente labrada, cuyo regio pasamano acusaba la decoloración provocada por el roce de tantas manos que diariamente buscaban en ella un apoyo a las facultades mermadas de su cuerpo. Amplia y pulcra, estaba brillantemente iluminada, pese a que eran cerca de las nueve de la mañana, según comprobó en su reloj de pulsera, como también observó con ojo de experto que parecía más la escalera de una soberbia mansión, por su magnificencia, que la entrada a un consultorio médico. No obstante, según el decir de las gentes, aquella escalera conducía a uno de los mejores facultativos de la ciudad, o puede que del país. Dos tramos más arriba una puerta le mostró, sobre la parte lisa de un entrepaño, otra inscripción; sólo que ésta era más pequeña, sin especialidad alguna, como si todo el escaparate del saber hubiese quedado aireado en la placa de la calle y allí, en cambio, se contentasen con la escueta palabra de "médico", más universalmente conocida, pero menos rimbombante a la hora de auxilio.
Aquel hombre pulsó el timbre. Alto, joven, y correctamente vestido con un traje azul, denotaba elegancia, aunque no era precisamente guapo. Su rostro carecía de rasgos bellos y, sin embargo, ninguna mujer joven pasaría indiferente por su lado, prendada por un extraño encanto de nobleza y deseo, si sus miradas llegaban a cruzarse.
Una muchacha, casi una niña, le franqueó la entrada lanzándole unos frescos y sonoros "buenos días, señor" que correspondió de inmediato dirigiéndose a la sala de espera, mientras la jovencita, despreocupándose totalmente de él, ocupaba una butaca detrás de un pequeño receptáculo, quitaba una novela de bolsillo de su bata blanca, y su tierna inteligencia quedaba prendida en los avatares de la heroína y su amor incomprendido, hasta que un nuevo enfermo la devolviese a sus obligaciones.
La sala estaba desierta, por lo que el hombre tomó asiento y dedicó aquel tedioso tiempo a pasar una obligada mirada por todos los cuadros y apuntes que había colgados por las paredes, donde no faltaba la promoción de doctores titulados el año de gracia de 1930. Cansado de observar rostros diversos, miró el reloj y murmuró algo entre dientes acerca de la falta de puntualidad de aquel doctor y de todoslos doctores. Solo eran las nueve y cinco...Las diez menos diez. Sonó un discreto timbre y la jovencita, interpretando la señal, exclamó: ¡El primero, por favor!
Se levantó aplastando el cigarrillo en el cenicero que había sobre la mesita de centro, traspasó la puerta y entró en el consultorio. El despacho, el mismo del día anterior, era una auténtica joya de estilo barroco ejecutado en caoba. Una vez más quedó frente a una mesa ornamental sobre cuya superficie todo guardaba riguroso orden y buen gusto, desde la escribanía de plata al cenicero del mismo metal; desde la carpeta de tapas repujadas, al calendario o el talonario de recetas..
Una hermosa joven, frente a una máquina de escribir, buscaba en un cajón en su mesa auxiliar. El doctor, sentado, mostraba su reluciente calva entre los dedos de la mano derecha sobre la que descansaba la cabeza, mientras en la izquierda, entre unos dedos de color avellana por la acción de la nicotina, humeaba un cigarrillo. ...Tendría unos sesenta años, pero, aunque tuviese cuarenta, que sería más grosera su postura, no hizo movimiento alguno que denotara la presencia de una visita en el despacho. Diríase que se hallaba muy lejos con su imaginación o sus pensamientos. El hombre se dijo, una vez más, que la sabiduría no debería estar reñida con la elemental cortesía entre humanos, pues hasta los cerdos, esos animalitos orondos que sólo valen para comer y ser comidos, emiten unos sonidos hasta cierto punto de graciosa convivencia, al encontrarse con otros de su misma especie. Claro que Juan Romero estaba allí para que le curasen su enfermedad y no, para escuchar una frase de simple educación que nada le haría a su afección, aunque tampoco ningún mal.
Una hora hacía...
Nicolás Barcala
Mi padre¡Le admiraba tanto...! Hace doce años. No pude despedirme. Se fue sin enterarse de que la muerte vino a buscarle, como él había deseado, porque la temía más que a la vida, a pesar de que ésta le dio muy poco: una enfermedad incurable que minaría su enjuto y delgado cuerpo hasta tocarle el corazón; un trabajo que nunca le reportó económicamente todo lo que él le había dedicado como ebanista a perfeccionar sus obras como un gran artista de la madera ; una ansia ilimitada y frustrada de mejorar el medio social en el que vivía; y, sobre todo, una capacidad creativa que nunca vio la luz, excepto a traves de publicaciones en medios de comunicación locales, y que le llevó a escribir durante años, por su gran vocación literaria y constantes ganas de saber, dos novelas, de las cuales sólo pude conservar una, por causas que no merece la pena explicar aquí.
Nunca me atreví a mostrar su obra: Si hubiese vivido para conocer las posibilidades de internet, sé que habría sido el primero y más fiel en utilizar sus recursos de información y comunicación.
Nació en una época equivocada, para su enfermedad, una diabetes melitus nerviosa para la que hoy habría encontrado más soluciones y cuidados; para su trabajo, siempre limitado por su enfermedad; para su familia, siempre adaptada y limitada a sus necesidades; para sus actividades sociales y culturales, que hoy podría desarrollar en plena libertad; para sus ansias creativas, que al menos se verían recompensadas en una página de internet como ésta.
Asiduo a su pluma, más tarde a su bolígrafo "inoxcron", y luego a una rudimentaria máquina de escribir "olivetti", marcó las primeras palabras de la novela que él titularía APRENDIZ DE DIABÉTICO, y que, con mucho respeto, y obviando las "b" y "v" fuera de lugar, a pesar de que era un amante de la ortografía, me dispongo a ir reproduciendo poco a poco aquí, como homenaje a su vida y su obra, que , aunque llena de contradicciones, dejó un gran legado nunca bien reconocido.
Su hija
M. Barcala 2008/12/20 FelicitaciónSo this is Christmas, / Ya es navidad,
and what have you done? / y, ¿qué has hecho? Another year over, / Otro año ha finalizado and a new one just begun. / y uno nuevo acaba de empezar. And so this is Christmas, / Y por eso en esta navidad,
I hope you have fun, / espero que te diviertas, the near and the dear one, / para el que está cerca y el querido, the old one and the young. / para el viejo y el joven. And a very merry Christmas / Y feliz navidad
and a happy new year. / y feliz año nuevo. Let’s hope it’s a good one / Esperemos que este sea uno bueno without any fear. / sin miedo. And so this is Christmas, / Y feliz navidad,
for weak and for strong, / para los débiles y para los fuertes, for rich and the poor ones; / para los ricos y para los pobres; the world is so wrong. / el mundo está muy mal . And so happy Christmas / Y feliz navidad,
for black and for white, / para los negros y para los blancos, for yellow and red ones / para los amarillos y para los rojos. Let’s stop all the fight! / ¡ Paremos todas las luchas ! And a very merry Christmas / Y feliz navidad
and a happy new year. / y feliz año nuevo. Let’s hope it’s a good one / Esperemos que este sea bueno without any fear. / sin tener miedo. So this is Christmas, / Ya es navidad,
and, what have you done? / y, ¿qué has hecho? Another year over, / Otro año ha finalizado and a new one just begun. / y uno nuevo acaba de empezar. And so happy Christmas, / Y por eso esta navidad
I hope you have fun, / espero que te diviertas, the near and the dear one, / para el que está cerca y el querido, the old one and the young. / para el viejo y el joven. And a very merry Christmas / Y feliz navidad
and a happy new year. / y feliz año nuevo. Let’s hope it’s a good one / Esperemos que sea bueno without any fear. / sin tener miedo. War is over, / La guerra se ha acabado
if you want it … / si tú lo quieres ... War is over now! / ¡ La guerra se ha acaba do ahora¡ ¿Podrá ser cierto algún dia? 2008/12/14 Sentimientos NavideñosNos han enseñado desde la infancia a desarrollar durante esta época navideña, sentimientos de confraternidad familiar. Todo el mundo, sea o no especialmente creyente, desea reunirse con sus seres más queridos y familia justo ahora. ¡Qué paradoja! ¡Qué contradicción! Nos han criado en la " gran mentira" de una época en la que todos deberíamos sentirnos felices y dichosos por encontrarnos juntos, cuando la realidad es bien DISTINTA porque muchos ya no están; porque están separados
por la distancia,
la necesidad,
las disputas, las rencillas, los odios,
las envidias, la enfermedad, la codicia,
las fronteras,
la muerte...
o por otras tantas circunstancias como personas EXISTEN, COEXISTEN O SOBREVIVEN...
Nos han enseñado a albergar una esperanza imposible, frustrante e irreal. Nos han enseñado a creer en los pajaritos preñados; en cuentos de hadas siempre con final feliz. Nos han enseñado a vivir ajenos a todos los problemas de los demás durante un largo año, y a querer, a desear fervientemente que durante unos días, estos desaparezcan para satisfacer nuestros sentimientos de NORMALIDAD familiar.
Hacemos cábalas sobre cómo compaginar nuestros deseos y los de los demás y lo único que renace con más intensidad si cabe, es la propia frustración y tristeza cuando nuestro arraigado sentimiento navideño cae abatido por la dura realidad de nuestras vidas. Somos masoquistas.
Pese a todo, y para quienes aún crean en los cuentos,
FELIZ NAVIDAD
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